[ English ]
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JOHN
J. FLYNN
President
International Union of Bricklayers and Allied Craftworkers
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agosto - septiembre 2004
El 2 de septiembre el Presidente George W. Bush pronunció su
discurso de aceptación en la Convención Nacional
Republicana, y prometió cuatro años más
de su política económica. Al día siguiente,
el 3 de Septiembre, el Departamento de Trabajo de los Estados
Unidos (DOL por sus siglas en inglés) divulgó sus
datos de fuerza laboral para agosto, que mostraban escasos
144,000 nuevos empleos – muy por debajo del número
prometido por los recortes de impuestos de la Administración
y ni siquiera suficientes para mantener el ritmo de crecimiento
de la población del país. La tasa de desempleo
permaneció “con escasa variación en
el 5.4 por ciento” – una cifra que sería
mucho más alta si el DOL hubiese incluido los cientos
de miles de trabajadores clasificados como “trabajadores
no fomentados” en el cálculo. Además,
la primera página del Wall Street Journal manifestó, “Los
reclamos iniciales por desempleo por parte de los trabajadores
de los Estados Unidos crecieron hasta llegar al nivel más
alto en cinco meses ...” respaldando “informes
que sugieren que el mercado laboral se ha enfriado”.
Y la Administración Bush convocó a una rueda
de prensa al medio día para anunciar que los 42
millones de estadounidenses discapacitados y ancianos cubiertos
por Medicare serían golpeados con un incremento
del 17.5 por ciento en sus primas el año entrante.
Estas cifras son particularmente importantes dado que fueron
divulgadas tan sólo un día después
de la Convención Republicana y apenas escasos dos
meses antes de las elecciones de noviembre.
Esta es una elección crítica para las familias
trabajadoras. Durante los últimos cuatro años
hemos visto crecer las filas de los desempleados, los empleos
sindicalizados bien pagados desplazados al exterior a la
China o a otros países de salarios bajos, incrementos
sin precedentes en los costos de atención de la
salud, informes semanales de escándalos corporativos
que involucran la codicia de los directores ejecutivos,
y un superávit de presupuesto récord convertido
en un déficit de muchos billones de dólares.
Adicionalmente, la Administración Bush continúa
enviando a más y más estadounidenses a la
guerra, mientras simultáneamente recorta los beneficios
de los veteranos. En febrero, el Secretario de Asuntos
de los Veteranos les dijo a los legisladores que el Presidente
rechazó la solicitud de una financiación
por valor de $1,200 millones que se necesitaba para la
atención de la salud de los veteranos. Esto es la
continuación de una resolución de 2003 impulsada
por los Republicanos de la Cámara para recortar
la atención médica de los veteranos, así como
la discapacidad, la compensación, y otros beneficios
por cerca de $25 mil millones durante los próximos
diez años.
De la noche a la mañana hemos visto
como se secó el
derroche de conmiseración y apoyo de los líderes
mundiales después del 11 de septiembre, y por primera
vez en la orgullosa historia de nuestro país hemos
perdido el apoyo mundial para nuestra política exterior.
Ciudadanos de todos los tipos, incluyendo veteranos, han
sido acusados de no apoyar a nuestras tropas si se atreven
a cuestionar las razones subyacentes por las cuales nuestro
país se fue a la guerra cuando no se encontraron
armas de destrucción masiva, mientras que el cerebro
del ataque del 11 de septiembre contra nuestro país
permanece en libertad. Los miembros de los sindicatos han
sido llamados antipatrióticos, y a los trabajadores
del nuevo Departamento de Seguridad del Territorio Nacional
(Department of Homeland Security) se les ha negado su derecho
a ingresar a un sindicato. Ya desde 1755, los fundadores
de nuestro país se dieron cuenta que sacrificar
libertades básicas no vuelve más seguro a
un país. En palabras de Benjamín Franklin, “Aquellos
que sacrifican libertades esenciales para obtener un poco
de seguridad temporal no merecen ni la libertad ni la seguridad”.
Con
esta elección tenemos la oportunidad de “Retomar
a Estados Unidos”. Hay diferencias claras entre los
dos candidatos presidenciales en cuanto respecta a sus
políticas económicas, sus planes para crear
empleos, el apoyo a los sindicatos, y las visiones para
el Seguro Social y la atención de la salud – asuntos
que impactan el bienestar cotidiano de todos los miembros
del BAC. Nuestros hijos y las futuras generaciones dependen
de nosotros para que preservemos lo que tenemos – tanto
nuestra forma de vida, así como las muchas libertades
que generación tras generación han luchado
para preservar. Con el fin de lograrlo, debemos elegir
un presidente y un vicepresidente que implementen programas
que ayuden a los trabajadores de este país.
Esta
edición del Journal contiene información
sobre la postura de los candidatos en los diferentes temas.
En últimas, la decisión es de ustedes. Los
invito a convertirse en votantes informados e involucrados
en esta elección. Y lo que es más importante,
vote el 2 de noviembre – porque cada voto cuenta.
Si ustedes tienen ideas para artículos o temas
importantes para publicación, comuníquense
con nosotros por correo electrónico a askbac@bacweb.org o
escriban a:
International Union of Bricklayers and
Allied Craftworkers
Attention: Communications Department
1776 Eye Street, N.W.
Washington, D.C. 20006
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