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JOHN J. FLYNN
President
International Union of Bricklayers and Allied Craftworkers
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Volumen 3 - 2006
Puede que no tengamos un impacto inmediato en muchas de las crisis que suceden en nuestro mundo. Puede que no tengamos la capacidad de alcanzar la paz mundial, prevenir desastres naturales o curar el cáncer, pero hay una crisis que impacta a cada uno de nosotros que si podemos ayudar a resolver. Es la crisis a la que se enfrentan las familias de la clase trabajadora.
En los Estados Unidos, si contactamos a nuestros miembros del Congreso ahora y le damos seguimiento votando en noviembre, podremos detener la promulgación de leyes que dañarán a los miembros del sindicato y revertir el descenso a la pobreza de las familias de la clase trabajadora. Aún en Canadá, donde las elecciones no son inminentes, no hay momento como el presente para educar a los funcionarios electos federales y provinciales sobre las cuestiones de las familias de la clase trabajadora antes de que las tendencias negativas a las que se están enfrentando trabajadores estadounidenses traspasen la frontera.
A la fecha en los Estados Unidos, el derecho fundamental de una persona para formar parte de un sindicato está en juego y un creciente número de trabajadores de tiempo completo están ganando por debajo del nivel de pobreza. Varias iniciativas que están en marcha podrían ayudar o dañar aún más a las familias de la clase trabajadora. Cada uno de nosotros debemos conocer la posición de nuestros miembros del Congreso y hacerles saber nuestra posición sobre los siguientes asuntos:
Nos oponemos firmemente a ampliar la definición de un ‘supervisor’ bajo la Ley Nacional de Relaciones Laborales (National Labor Relations Act) porque les quitaría a millones de trabajadores la protección de la membresía del sindicato y del derecho a negociar colectivamente los salarios y condiciones laborales. Si se decide a favor de los empleadores y de la Administración Bush, los casos de Kentucky River que actualmente se encuentran bajo la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, National Labor Relations Board) podrían quitarle a ocho millones de trabajadores del sector privado, incluyendo a trabajadores de la construcción, el derecho de ser miembro de un sindicato. En cuestión está la definición de un ‘supervisor’. Si la NLRB está de acuerdo con la amplia definición de supervisor de los grupos de empleadores y de la Administración, entonces los trabajadores especializados están en riesgo de caer bajo la categoría de ‘supervisor’, no para obtener un aumento de salario, sino para negarles el derecho de pertenecer a un sindicato y negociar colectivamente sobre sus salarios y condiciones laborales. Un encabezado del Wall Street Journal lo resumió: “Pending Rulings Could Restrict Union Membership” (Los fallos pendientes podrían restringir la membresía a los sindicatos).
Apoyamos la Ley de Libre Elección del Trabajador (Employee Free Choice Act) porque aseguraría que todos los trabajadores tengan el derecho de decidir si formar o no un sindicato, libres de la coerción del empleador. La legislación fue introducida por un grupo bipartidista de Senadores en respuesta a un incremento dramático en los empleadores intimidando y acosando a los empleados que buscaban formar sindicatos y que deseaban negociar colectivamente. Si se pasa, la medida proporcionaría reconocimiento sindical y verificación de estado de mayoría mediante tarjetas de afiliación sindical, arbitraje de primer contacto (para asegurar que los empleadores no se retrasen en firmar un acuerdo) y penalidades más fuertes para los empleados que usen la coerción o intimidación para prevenir que los trabajadores pertenezcan a un sindicato.
Apoyamos un aumento en el salario mínimo. A pesar que las encuestas realizadas por grupos de investigación independientes han mostrado un fuerte apoyo público para aumentar el salario mínimo, el Congreso controlado por Republicanos solamente ha apoyado estos esfuerzos después de agregar provisiones para beneficiar a los norteamericanos más ricos. El salario mínimo federal actual es de $5.15 la hora o $10,712 al año antes de impuestos, esto es $4,865 por debajo del nivel de pobreza para una familia de tres. Por si mismo eso es vergonzoso, pero es peor cuando se considera que desde 1997, la última vez que se aumentó el salario mínimo, los miembros del Congreso han recibido un aumento del 24% en salario, los CEO han recibido un aumento del 73% en el salario y el salario del Presidente ha aumentado en 100%. ¿No deberían todos los norteamericanos trabajadores tener el derecho a ganarse un sueldo vital?
Si actuamos ahora, podemos mejorar las condiciones para todos los trabajadores, asegurar nuestros derechos de negociación y proteger el estándar de vida de nuestras familias. Haga que se escuche su voz yendo a www.bacweb.org y haciendo clic en “Legislative and Political” (Legislativo y Político) y en “Take Action” (Tomar Acción).
Si actuamos ahora, DECIDIREMOS el resultado de Kentucky River y las elecciones del 2006.
Si ustedes tienen ideas para artículos o temas importantes para publicación, comuníquense con nosotros por correo electrónico a askbac@bacweb.org o escriban a:
International Union of Bricklayers and Allied Craftworkers
Attention: Communications Department
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Washington, D.C. 20006
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