[ English ]
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JOHN
J. FLYNN
President
International Union of Bricklayers and Allied Craftworkers
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enero - febrero 2003
Las actualizaciones de las noticias sobre la amenaza
de guerra y los estados elevados de alerta acerca del
terrorismo que se presentan cada noche han hecho que
muchos se olviden de lo que ocurre al nivel nacional.
Todos sentimos preocupaciones en torno a la guerra
y el terrorismo. En definitiva, vivimos y trabajamos
en un mundo nuevo y más desconcertante. No obstante,
la amenaza de guerra no es el único desafío.
A nivel nacional, hombres y mujeres trabajadores encaran
costos de atención de la salud que aumentan
vertiginosamente y una mayor incertidumbre económica.
La Administración Bush ofrece poco en lo que
se refiere a soluciones para los problemas del país.
En vez de eso, la Administración aprovecha la
preocupación del público sobre la guerra
para lograr que se adopte un programa político
que beneficia a los ricos, en vez de a las familias
trabajadoras, protege a las empresas y amenaza la existencia
de los sindicatos, y no hace nada para abordar la crisis
de atención de la salud que el país encara.
Los beneficios y las condiciones de trabajo que fueron
ganados después de arduas luchas por los miembros
de los sindicatos, tales como beneficios de salud,
Seguro Social, y paga por sobretiempo, corren peligro
actualmente.
La falta en instituir reformas significativas en Wall
Street, en ayudar a los estados que encaran enormes
déficits presupuestarios y en proporcionar alivio
a millones de americanos sin acceso a una atención
de la salud costeable están afectando negativamente
a la economía. Desde que esta Administración
asumió el poder en enero de 2001, el país
ha presenciado una baja masiva en el valor del mercado
de acciones: el valor del S&P 500 ha bajado en
un 34 por ciento y NASDAQ ha bajado más de 51
por ciento. Además, gracias a unas políticas
de intercambio comercial desacertadas, el país
perdió más empleos a otros países.
En 2002, el déficit comercial de los Estados
Unidos alcanzó una cifra record de $435 —16
por ciento más alta que en 2000. El mercado
de acciones, los déficits comerciales, y la
incertidumbre económica han afectado también
a la industria de la construcción. En los últimos
dos años, el valor de la construcción
no residencial bajó en un 20 por ciento, y el índice
de desempleo de la construcción aumentó vertiginosamente,
de 6.7 por ciento en diciembre de 2000 a 10.9 por ciento
en diciembre de 2002.
Aunque debemos seguir concentrados en los asuntos
mundiales, no podemos olvidarnos de los apremiantes
asuntos nacionales. Por primera vez en una década,
hemos observado que los proyectos privados y públicos
se aplazan o postergan por tiempo indefinido. Y en
las negociaciones, nuestros comités negociadores
encaran el difícil desafío de negociar
aumentos de salarios y beneficios lo suficientemente
grandes para darles a nuestros miembros sus bien merecidos
aumentos, manteniendo a la vez los beneficios de salud.
Más que en ningún otro momento en años
recientes, los funcionarios y comités negociadores
de sus sindicatos locales necesitan su apoyo, y necesitamos
que ustedes se mantengan informados y expresen sus
opiniones acerca de los asuntos nacionales.
Tanto aquí en el país como en el exterior,
necesitamos políticas que unan, en vez de dividir.
Necesitamos políticas que ofrezcan oportunidad
económica para todos, no para apenas unos cuantos
privilegiados.
Si ustedes tienen ideas para artículos o temas
importantes para publicación, comuníquense
con nosotros por correo electrónico a askbac@bacweb.org o
escriban a:
International Union of Bricklayers and Allied
Craftworkers
Attention: Communications Department
1776 Eye Street, N.W.
Washington, D.C. 20006
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